El
cordero y el lechazo al horno son platos emblemáticos de nuestra gastronomía,
símbolo de encuentros familiares y
grandes celebraciones pero personalmente
prefiero este tipo de carne guisada, “a la cazuela”. Ojo, no seré yo quien diga que no a un buen
asado , pero como te comento, me quedo con el plato que te presento hoy,
una de las mejores recetas de mi suegra.
El
cordero a la cazuela es un guiso fácil, ideal para esas personas que sin tener
mucha experiencia con este tipo de carnes, quiere quedar bien con sus
invitados. Es más fácil acertar con estos guisos que con la temperatura ,
humedad y líquidos de un asado al horno. Lo único a tener en cuenta, que no es
poco, es comprar una buena pierna de cordero. Que tu carnicero de confianza te
asegure que es de un cordero joven y que
lo trocee en trozos del tamaño que tú le
indiques. Como no soy ninguna experta , me fío siempre de su criterio. Hasta la
fecha siempre me ha ido bien y el cordero nunca ha tenido ese sabor fuerte que particularmente
tanto me desagrada.
Como
ves , los ingredientes son muy de andar por casa. Unos ajos, champiñones, un
pimiento rojo y eso sí, fundamental un buen vino blanco de solera.
Lo
puedes hacer la víspera , así solo tienes que calentarlo mientras tomáis el
primero y servirlo con las clásicas patatas fritas en cubitos. Ya verás qué fácil
y delicioso…
CORDERO A LA CAZUELA
Ingredientes:
·
Aceite de oliva
·
5 dientes de ajo
·
Un pimiento rojo
·
Una pierna de
cordero.
·
Sal
·
Vino blanco
·
agua
·
6- 8 champiñones
hermosos.
Así lo hago yo:
- En una cazuela
amplia ponemos un fondo de aceite de oliva. Cuando esté caliente añadimos los
dientes cortados en láminas , un poco de sal y el pimiento rojo, lavado y
cortado en cuadraditos no muy pequeños.
- A los dos
minutillos incorporamos el cordero , ya salado, para que
se dore un poco junto con los ajos y el pimiento.
- Una vez que los
trozos de cordero hayan cogido un poco de color, añadimos un vasito de vino
blanco y agua hasta cubrir el guiso con bastante holgura.
- Tendremos la
cazuela a fuego medio durante dos horas. Si vemos que el líquido se va
consumiendo y todavía la carne no está tierna , añadimos otro poco de agua y
vino blanco.
- Cuando la carne
ya casi esté hecha, incorporamos los champiñones lavados y cortados en láminas.
- El líquido del
guiso se tiene que evaporar lo justo para que no quede caldoso pero esté tierno
y jugoso y “se puedan mojar unos barquitos de pan”.
- Cuando los
champiñones estén tiernos, retiramos la cazuela del fuego y dejamos reposar un
poco.
- ¡ Así de fácil !.
¡ Que te aproveche !




